foto Pedro Olalla

Esperando a Bruselas. Nota desde Idomeni (19/3/2016)

Lo que hay que hacer –la política comunitaria para con los refugiados– puede que admita discusión, pero lo que no hay que hacer –dar un trato infrahumano a las personas en dicha condición– debería ser indiscutible. Y, sin embargo, esto último es lo que se está haciendo.
Aquí, en Idomeni, frente a una alambrada cerrada, más de diez mil personas, muchas de ellas niños nacidos bajo los bombardeos, esperan durante semanas, hacinados en un barrizal, a que la Unión Europea decida su suerte: si los deja seguir huyendo de la guerra y del abuso, o si los devuelve subrepticiamente a los mismos.
Vergüenza para Europa. Los impuestos que pagamos sus contribuyentes sólo llegan para ofrecer a estos desarraigados policía; sus necesidades perentorias son atendidas mediante voluntariado por la sociedad civil, peligrosamente resignada a contribuir al sistema paliando con altruismo sus “efectos perversos” y los “daños colaterales” de sus decisiones.
Vergüenza para Europa, cuya respuesta no está, ni mucho menos, a la altura de sus responsabilidades. Ellos –los desarraigados–, aun en mitad del barro, conservan todavía su dignidad: nosotros –o quienes toman decisiones por nosotros– la hemos perdido por completo.

 
FaLang translation system by Faboba

Copyright © Pedro Olalla 2016

Web Hosting and Design by web+